ASOCIACION ARGENTINA DE HISTORIA DE LA VETERINARIA. Ad perpetuam rei memoriam. Fundada el 25 de abril de Noviembre de 2018 Año XV, N º 101


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1 ASOCIACION ARGENTINA DE HISTORIA DE LA VETERINARIA Ad perpetuam rei memoriam Fundada el 25 de abril de 1997 Noviembre de 2018 Año XV, N º 101 EN ESTE NÚMERO DOBLE SESO Cnl Ing Mil (R) Luis Roque Argüello LOS PRIMEROS ALBEITARES EN EL RIO DE LA PLATA UN VETERINARIO EN LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIZANZA JUAN MANUEL DE ROSAS Y LOS CABALLOS "Los inolvidables dibujos de Florencio Molina Campos", Invitación a la charla que ofrecerá la Lic. Susana Haydee Boragno ADJUNTAMOS ENLACE PARA LA DESCARGA DE LOS BOLETÍNES DE LA ASOCIACION ESPAÑOLA DE HISTORIA DE LA VETERINARIA

2 DOBLE SESO Cnl Ing Mil (R) Luis Roque Argüello Era un caballo de tiro, zaino, de pecho amplio, de huesos tan grandes que me recordaba al mamut. Delgado, para quien sin duda portaba bastante sangre de percherón, la raza típica de los caballos de tiro. Pero lo más llamativo de su aspecto era su cabeza enorme. Su bozal debió construirse a medida. Lo mismo que las herraduras, ya que superaba ampliamente las de uso estándar. Justamente fue el tamaño de esa cabeza lo que le valió el nombre con el que alguien lo bautizo: Doble Seso. Era su oficio el de caballo de tiro, vale decir aquel tipo de caballo que se ata convenientemente atalajado para que provea de la energía mecánica necesaria para el transporte de los vehículos hipomóviles. Tuve la oportunidad de vivir alguna época en que este medio de transporte de cargas se utilizaba en las unidades del ejército, andando por caminos casi nunca asfaltados, algunas veces mejorados con ripio y no pocas veces simplemente caminos naturales, o sea con poco o ningún mantenimiento. Estos caminos en general empeoran con las lluvias y cuando este fenómeno climático ocurre, el trajín de los cargueros se hace más pesado y difícil. Es entonces cuando uno aprende a valorar al caballo (de raza y de vocación) de tiro. Porque es necesario vencer el obstáculo que implica trasponer un desnivel, una pendiente, y sobre todo, el accidente bastante frecuente que hace necesario retomar, el camino o la huella cuando un resbalón da con las ruedas de carro, en una zanja profunda del costado del camino. Ahí es donde se aprecia quien es quien tirando. Al Doble Seso lo recuerdo tirando, el pecho generoso firmemente apoyado en el pretal, las patas hundidas allá atrás, con la cabeza gacha casi tocando las manos, resoplando, los ollares abiertos, y con ese tinte rosado que mostraba la sangre corriendo apresurada a oxigenarse, mandada por ese corazón noble, fuerte y poderoso para lo cual lo primero era tirar para lograr su objetivo, cumplir con la misión encomendada. No todos los caballos de tiro que yo conocí, eran así. Siempre pensé que los temperamentos de los caballos se asemejaban bastante a los seres humanos. También entre ellos hay trabajadores, haraganes, valientes, cobardes, inteligentes, indolentes, rápidos, lerdos, cariñosos, fríos, No me cabe la menor duda, ni a mí ni a los cientos de cadetes del Colegio Militar de la Nación que lo conocieron, que Doble Seso era un vocacional del trabajo: un honesto caballo de tiro que había entendido, aprendido y asumido su misión en el equipo que formábamos animales y hombres. Recuerdo claramente los sentimientos de respeto, de admiración, y de cariño que despertaba en mi, su presencia cercana. Siempre que pude le

3 obsequie mi mejor caricia en las tablas del cuello. Así aprendí que su alzada era no inferior a mi estatura en aquella época: 1,80m. Recuerdo que por entonces aprendíamos hipología y que entre nosotros abundaban los amantes del caballo. Así, entre las enseñanzas figuraba la responsabilidad el hombre en cuanto a la admiración de las energías del noble animal, quien por su voluntad de obedecer puede hasta perjudicar su salud con tal de cumplir con la voluntad del hombre. Alguna vez escuchando eso y sin saber porqué, mi pensamiento voló hacia Doble Seso. Tal vez esos pensamientos fueron premonitorios: un día me entere que había muerto. En su ley. Tirando. La cabeza gacha. Los ollares abiertos. Resoplando. Las patas clavadas allá lejos para arrancar una rueda atascada. El pecho generoso empujando, con todo el pretal sudado, los ojos enormes, oscuros y abiertos, nobles y honestos. Creí sentir el dolor de quien pierde un ser querido. Bueno, eso no sería raro, para quien sentía muy por dentro, muy sinceramente, el amor al caballo. Pero en este caso, fue algo más que perder un amigo. Era un sentimiento extraño, nuevo, que iba más allá de sentir la ausencia de un animal querido. Era como leer mi propio destino. Por eso entonces lloré y aún hoy lo lloro. Porque sentí y siento que más de una vez me he sorprendido con la cabeza gacha, el pecho apretado sobre el hosco pretal de los problemas, clavadas mis patas en la realidad que se opone a mi avance, los ollares abiertos y resoplando contra la injusticia, contra la impotencia, mascando con fuerza y rabia el freno de las limitaciones que no me permiten avanzar más o mejor. Y también cuando logro algún reconocimiento, cuyo mérito puedo asumir como válido siento la satisfacción del deber cumplido con que Doble Seso se sentía halagado por quienes lo cuidábamos. Que lección de vida me diste, querido Doble Seso, al morir cinchando! Has sido para mí el símbolo de la nobleza que no se compra, de la generosidad que se entrega sin condiciones, con humildad y en silencio, aunque lo que esté dando, sea nada más ni nada menos que la vida misma. Imagen de la bondad y de la fuerza usada con inteligencia, eficientemente. Tal vez nunca pudiste imaginar, noble bruto, cuánto me has ayudado en esta vida mía que ha tenido que superar tantos zanjones, tantas pendientes, chapotear tanto barro, cuántas veces sin el premio mínimo de un reconocimiento que justifique moralmente la cinchada. Un colega alguna vez me dijo para halagarme por la forma de escribir: a Ud. le pido que redacte mi epitafio. Doble Seso, yo eso te lo pediría a ti

4 LOS PRIMEROS ALBEITARES EN EL RIO DE LA PLATA Cuando el conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca ( ) realizó en 1542 su viaje a Asunción del Paraguay, llevó un Albéitar y Herrador llamado Juan Pérez, del cual después del arribo a esa ciudad no se supo mas nada. En la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Aire, en el año 1609 se presentó al Cabildo el Albéitar y Herrador con títulos habilitantes españoles Juan Cordero Margallo, solicitando ejercer no la profesión para la cual estaba habilitado, sino la de médico, autorización que le fue acordada. De donde resulta que el primer Albéitar de estas regiones trabajó como médico humano. En el Virreinato del Río de la Plata que fue creado el 27 de octubre de 1977 por el Rey Carlos III de España y en su Cabildo, el 18 de junio de 1790 se presentó el Albéitar y Herrador Español Gabriel Izquierdo, con título expedido en 1786 por los Herradores y Albéitares de las Reales Caballerizas del Rey Nuestro Señor, solicitando se le permitiera ejercer como Albéitar y Herrador, a quién se lo autorizó el 8 de julio del mismo año. UN VETERINARIO EN LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIZANZA El siguiente documento muestra que el veterinario Dr. Durand de Cassis participó en la Guerra de la Triple Alianza integrando el Cuerpo de Cirujanos del Ejército; CARTA DEL CIRUJANO MAYOR DOCTOR HILARIO ALMEYDA AL VICEPRESIDENTE MARCOS PAZ: No sé qué vamos a hacer en el momento en que tengamos dos o tres mil heridos (...). Desde el Paso de los Libres acá se han recibido cuatro a incorporarse al Cuerpo Médico; el Doctor Durand de Cassis, que trabajaba como albéitar (veterinario) en Buenos Aires y el Doctor Mac Donald no sabía una sílaba en español; el Doctor Berutti, que carece totalmente de la práctica necesaria para el servicio de los heridos, fuera de los médicos ingleses que fueron separados ya por inútiles; y el Doctor Bergeire, de cuyos estimados servicios se ha visto privado el Ejército por su solicitud de baja que le fue concedida (...) Soy pues, de opinión, señor presidente, que todos los médicos que se mandan en la condición de esos extranjeros o inútiles, no tienen más misión en el Ejército que contribuir a las erogaciones perjudiciales. Si esos médicos que

5 vendrán (se refería a un envío de profesionales que le anunciara Paz) no están, pues, en condiciones más favorables, deseo que el señor presidente no se tome un trabajo ímprobo con su remisión. La tarea de nuestro reducido cuerpo no se alivia de ese modo, y el tesoro se compromete en estériles negociaciones. JUAN MANUEL DE ROSAS Y LOS CABALLOS El Moro de Quiroga El Moro, Juan...El Moro!!!! La relación entre Facundo Quiroga y Estanislao López fue siempre tirante. Tanto que no son pocos los historiadores que acusan al caudillo santafesino de ser el verdadero instigador de la muerte del riojano. Quiroga tenía un motivo fundamental para odiar a López: Lamadrid se había apoderado en La Rioja del caballo de Facundo, el famoso "Moro" al que su dueño le adjudicaba poderes sobrenaturales. Una representación luciferina a la que consultaba y cuyos consejos seguía al pie de la letra. Luego de la batalla de El Tío, el tan mentado equino cae en manos de López. Cuando Quiroga se lo reclama, don Estanislao se niega a devolvérselo. El general Paz, en sus Memorias, se ocupa de la importancia que el "Moro" tenía para su dueño. Recuerda una sobremesa de oficiales en la que todos se mofaban del caballo "confidente, consejero y adivino del general Quiroga". Picado, un antiguo oficial de éste cuenta: "Señores, digan ustedes lo que quieran, rían cuanto se les antoje, pero lo que yo puedo asegurar es que el caballo moro se indispuso terriblemente con su amo el día de la acción de La Tablada, porque no siguió el consejo que le dio de evitar la batalla ese día. Soy testigo ocular de que habiendo querido el general montarlo el día de la batalla, no permitió que lo enfrenasen por más esfuerzos que se hicieron, siendo yo mismo uno de los que procuraron hacerlo, y todo para manifestar su irritación por el desprecio que el general hizo de sus avisos". A pedido de Facundo, Juan Manuel de Rosas interviene sin éxito ante el caudillo santafesino para resolver el pleito. "Puedo asegurarles compañeros que dobles mejores se compran a cuatro pesos donde quiera - responde López-; no puede ser el decantado caballo del general Quiroga porque éste es infame en todas sus partes". Pero no lo devolvió. Siguiendo instrucciones del Restaurador, Tomás de Anchorena escribe a Facundo rogándole que no haga del tema del caballo un asunto de Estado que podría perturbar la marcha de la República y ofreciéndole una indemnización económica. En la respuesta de Quiroga (12 de enero de 1832) se evidencia su furor: "Estoy seguro de que pasarán muchos siglos de años para que salga en la República otro caballo igual, y también le protesto a usted de buena fe que no soy capaz de recibir en cambio de ese caballo el valor que contiene la República Argentina (...) Me hallo disgustado más allá de lo posible". El santafesino sotreta nunca devolvió al "Moro". En su Facundo, Sarmiento pone en boca del enfurecido Tigre de los Llanos: " Gaucho ladrón de vacas! Caro te va a costar el placer de montar en bueno!" Tomado del Boletín Veterinario Federal Año III N al 30 de septiembre de 2018

6 Junta de Estudios Históricos de San Telmo Invita a la charla Los inolvidables dibujos de Florencio Molina Campos Presentada por la Lic. Susana Haydee Boragno Jueves 29 de Noviembre de 2018 A las 18:00 horas Salón Guadalupe. Parroquia de San Telmo Humberto I* 340. CABA Entrada libre y gratuita LOS ESPERAMOS Sr. Damián H. Lezama Lic. María Teresa Spinetto Secretario General Teléfono de contacto: Presidente

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